Quizás quien lea el titulo de este
articulo seguro que no le suena a nada. Sin embargo seguro que a otros les
sonara a corriente de 125 voltios, a dos
gordas de pipas, a cine de una peseta
la entrada y tres pesetas los domingos, a Navidades de “Zapaticos” y “Zancas”, a
carbonería del “Noni” , a poemas de “La Pelá”, a turrulate de Aurelio, a tasca
del Martinico, a churros de los de “Santos” , a futbolines de
Hilario. Y fue, por
el año 1.954, cuando hizo su aparición por este pueblo un hombre con ganas de
vida. Un hombre de lucha tenaz, que en época de Santos Inocentes, de: cayate y
no critiques que te pueden escuchar, de conmigo o en la cárcel, de arcos y
flechas (y no precisamente para practicar este deporte), de hambres disimuladas
y albarcas de las de campo, supo salir de su entorno y de su pueblo natal para
buscar y encontrar nuevos horizontes donde comenzar de nuevo……….
Bajo en
estatura pero grande de corazón. Labios de silbido fácil y canciones de
Marchena, bigote de doble ancla, de los de moda de antaño.
Comenzó en aquella
“Horma” en la que actualmente esta emplazada la droguería de “Paquito” entre la
zapatería de Cuartera y tienda de Malpica, para años mas tarde mudarse a la que
fue fabrica de gaseosas de Mazorco donde continuo con un bar y a la vez fundo la
primera churrería en La venta, churrería que años mas tarde traspaso a
Zambombas.
Inventor de la lotería de “bombo”, lo que actualmente se llama
bingo, ya en su segundo bar comenzó con los primeros futbolines.
Mas tarde
continuo con estos en la plaza del ayuntamiento.
Seguro que muchos de los
que vivieron aquella época recuerdan aquel tinglado en la plaza y los futbolines
dentro.
Continuo mas abajo del Casino, en el sótano de lo que fue la
juguetería del Valenciano, para pasar a lo que después fue la discoteca Géminis
y terminar en el sitio final, es decir, donde ahora esta emplazado el pub
Anexis.
¿Quién no recuerda a Hilario?. ¿ Quién no se ha echado un billar o un
ping-pong en alguno de los sitios mencionados?. ¿ Quién no recuerda a Hilario
siempre con ganas de chiste, sonrisa abierta y siendo mas niño que los que allí
estaban?.
Seguro que muchos recuerdan aquello de que cuando le dabas una
moneda de cinco duros, para que te la cambiara, el sacaba del bolsillo las cinco
monedas de duro ya contadas y sin mirarlas.
Él aguanto mientras pudo puesto
que aquello era su vida.
Al final, y ya con bastantes años, aun seguía
haciendo lo mismo puesto que, él decía que el día que lo dejara moriría, y así
fue.
Cuando alguien, cuyo nombre reza en triste villancico de épocas
franquistas, arropado por “amiguetes”, impartidores parciales de leyes que nadie
entiende, le obligo a que lo dejara, se fue apagando. Y un día abandono este
mundo sentado, y tomando el sol, en un banco de la plaza de la libertad.
Dentro de
mí creo que murió por que se le acabaron las ganas de vivir pero… el nunca
morirá. Él seguirá viviendo en la mente y en los recuerdos de aquellos que
entonces eran niños y que hoy, con algunos años mas, lo siguen recordando
Aquel hombre fue y sigue
siendo mi padre, y lo digo con el máximo orgullo puesto que, para mi, dudo que
haya habido muchos como el.
Y algunas veces cuando paso por alguna de
los mencionados sitios aun me parece verlo con su guardapolvo azul, silbando
alguna cancioncilla y aun me parece escuchar la voz de un niño diciendo aquello
de:
¡ Hilario, Cámbiame los cinco duros ¡
Hilario Ciórraga
González
Deja una respuesta